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Lesiones frecuentes en la danza

Hoy dedicamos este artículo a estudiantes y profesionales de la danza, y en especial del ballet clásico, colectivo al que habitualmente trata nuestro equipo médico.
ya que somos especialistas en traumatología y lesiones relacionadas con el ballet.

Por este motivo, vamos a compartir con vosotros algunas cuestiones que suelen llegar a nuestra consulta.

Así como alguna aclaración y algún consejo.

Si te lesionas frecuentemente, o alguna de tus lesiones no termina de mejorar, sin duda hay algo más que está fallando en tu rutina diaria,
ya sea en el trabajo de clase o en el calentamiento.

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Cómo debemos realizar el Calentamiento:

Es importante no calentar sólamente haciendo estiramientos (aunque por supuesto, hay que estirar), sino estimulando que la sangre llegue a las estructuras que van a participar en el movimiento.

Dejemos el estiramiento al límite para fases avanzadas de la clase, después de la clase y sobre todo, en otros momentos del día, como por ejemplo, por la noche después de una ducha caliente.

baryshnikov-mikhail - lesiones frecuentes en la danza

El calentamiento debe ir encaminado a que las cápsulas articulares de las articulaciones más comprometidas reciban sangre, se calienten y comiencen a lubricarlas correctamente segregando líquido sinovial.

Por ejemplo, la articulación glenohumeral (hombro), la cadera, la rodílla, las articulaciones del pie (muy en especial las pequeñas articulaciones), las articulaciones intervertebrales etc etc,

Debemos poner especial atención en esto,
ya que si trabajamos esas articulaciones en frío es muy posible que podamos desarrollar alguna lesión relacionada con el ballet que a la larga tengamos que tratar.

A continuación, debemos conseguir aumentar la frecuencia cardiaca y que la sangre vaya haciéndose predominante en las estructuras musculares estriadas y articulaciones (aumentar el flujo de sangre que perfunde el músculo).

De esta forma, conseguimos que se calienten y lubriquen las bolsas serosas que lubrican o amortiguan los roces musculares o de las fascias y las prominencias óseas (importante la bolsa pertrocantérea, pre y retroaquílea, retináculos peroneos,…).

Para todo esto es fundamental mover y repasar gradual y minuciosamente todo el rango articular de estas articulaciones y sólo alcanzar los máximos progresivamente durante la clase.

En definitiva, se trata de poner el corazón a bombear a una frecuencia razonable para comenzar el ejercicio (es habitual que los bailarines comiencen el primer ejercicio de la barra con el corazón a la misma frecuencia que en reposo).

Esto es muy importante porque de esto depende que la sangre llegue en abundancia a todos esos tejidos de los que hablábamos anteriormente.

Además hará que los mecanismos de uso y disponibilidad de la energía que tiene el cuerpo estén ya en marcha y no comiencen bruscamente (el músculo debe poner en marcha sus distintos mecanismos energéticos y el hígado comenzará a hacer que la glucosa esté disponible en sangre, entre otros mecanismos).

Lesiones:

Las lesiones repetidas nos deben hacer pensar en que algo no se está haciendo bien durante el trabajo de clase; no lo achaquemos sólamente a la falta de calentamiento como ocurre frecuentemente.

Muchas veces, las clases exigentes y rápidas nos hacen progresar pero en ocasiones a costa de viciar la técnica, sobre todo y muy en especial, en relación a los apoyos dinámicos que hace el pie, o la forma de lograr una determinada línea estética sin una reflexión biomecánica previa.

(un ejemplo clásico de esto es conseguir una falsa línea “en dehors” sin verificar que la articulación coxofemoral esté con la rotación externa máxima, 60º o 70º por lo general,
O tratar de conseguir 90º cuando anatómicamente el límite sea menor)

A este respecto, no hay que perder de vista las circunstancias anatómicas y biomecánicas individuales.

Con esto queremos decir que tenemos que trabajar siempre con el hecho de que las condiciones del bailarín no siempre son las ideales para el trabajo de danza clásica,
y detrás de este hecho están las causas de muchas lesiones frecuentes en la danza.
Y todos estos aspectos precisan siempre un estudio minucioso.

Visto lo visto, aconsejamos, y más en bailarines y bailarinas muy jóvenes y en periodo de formación, que desde ya antepongan el trabajo estricto y correcto al progreso indiscriminado con excesiva variedad de pasos o intentando seguir clases o ejercicios demasiado rápidos.

El trabajo correcto y meticuloso desde jóvenes, no solo previene las lesiones frecuentes en la danza, Sino que además forma bailarines correctos, elegantes…
En definitiva, buenos bailarines.

Espero que estos consejos os sirvan y quedamos a vuestra disposición para cualquier duda que os surja a este respecto. Somos profesionales

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